Al contrario de la creencia popular, estas lombrices no transmiten ningún tipo de enfermedad a los humanos. De hecho, son higienizadoras naturales, es decir, que se encargan de neutralizar patógenos como hongos y bacterias.
Las lombrices tampoco estropean los cultivos, ya que se alimentan de materia orgánica en descomposición, no de raíces vivas ni de las propias plantas. Estos organismos mejoran la estructura del suelo, lo descompactan y crean galerías que favorecen la aireación y el drenaje, haciendo que los nutrientes sean más accesibles para los cultivos.
Dada la popularidad de este sistema de gestión de residuos orgánicos, lo más responsable es disponer de un espacio de cría y reproducción de lombrices en La Palma, al que denominamos “Granja de Lombrices”, que permita el suministro de lombrices a nivel doméstico y colectivo.
