Desperdicios alimentarios

El Cabildo se une al Día Internacional sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos a través de La Palma Orgánica

El Cabildo de La Palma se une al Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se celebra por primera vez este año, a través del programa La Palma Orgánica, que apuesta por el aprovechamiento y reutilización de los biorresiduos para la elaboración de compost.

La consejera responsable del área de Servicios y Cambio Climático, Nieves Rosa Arroyo, destacó la vinculación estrecha que existe entre los objetivos de La Palma Orgánica y de esta jornada, que pone el acento en la necesidad de promover un consumo y producción responsables como claves para promover la justicia social y una sociedad más sostenible. La reutilización que promueve La Palma Orgánica frente a la pérdida y el desperdicio de los alimentos es, sin duda, una contribución en la lucha contra el cambio climático, al tiempo que promueve hábitos de consumo más responsable.

Esta conmemoración, que fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, coincide con la celebración en la tarde de hoy de la segunda sesión del taller de compostaje doméstico, que se desarrolla en el programa La Palma Orgánica, que desarrolla el área de Servicios del Cabildo de La Palma y gestiona ADER La Palma.

En el taller se hará entrega de los primeros 15 kits de compostaje a las personas que se han registrado en el programa, que están compuestos por un compostador de 340 litros de capacidad, un aireador, un termómetro, un cubo para la separación de residuos orgánicos y una guía práctica de compostaje doméstico.

Esta segunda parte del taller se desarrolla en la zona de compostaje comunitario de Puntallana, y los participantes aprenderán a montar su propio compostador y a ponerlo en funcionamiento.

La realización de esta actividad en la zona de compostaje comunitario permitirá además a los asistentes conocer de primera mano todo el ciclo de vida de la materia orgánica, desde que llega separada como desecho hasta que se convierte en compost y vuelve a las huertas y jardines de las familias compostadoras.

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El Consorcio de Servicios ofrece consejos para reducir el desperdicio alimentario

Planificar el menú semanal y calcular adecuadamente las cantidades son algunas de las recomendaciones para realizar un consumo responsable

El Consorcio de Servicios de La Palma ofrece consejos para reducir el desperdicio alimentario y promover hábitos de consumo eficientes, una acción que no solo es beneficiosa para el medioambiente sino para la economía doméstica. En este sentido, la entidad recomienda seguir una serie de pautas para aplicar antes, durante y después de realizar las compras de alimentación.

Para realizar una compra eficiente, el Consorcio de Servicios recomienda que previamente al consumo de productos se elabore un menú semanal de lo que se consumirá en el hogar para saber de antemano qué alimentos se requieren para su elaboración, además de hacer una lista de la compra y ceñirse a ella a la hora de acudir al establecimiento.

Una medida muy eficaz es retrasar lo más posible ir al supermercado. Conseguiremos vaciar la despensa,, comprar menos y correremos menos riesgos al salir menos a la calle.

En relación al proceso de compra, se aconseja conocer la diferencia entre la fecha de consumo preferente, que es aquella que indica hasta qué momento el alimento mantiene intacta sus propiedades, y la fecha de caducidad, que informa de cuándo un producto deja de ser seguro para el consumo desde el punto de vista sanitario. Otra de las recomendaciones es tener presente siempre estas fechas a la hora de comprar los distintos productos para saber qué prioridad se debe dar a su consumo.

También es importante comprar en la justa medida, sin excederse en la cantidad de producto que se requiere para las elaboraciones que hemos planificado.

Es importante almacenarlos de forma adecuada en la despensa, colocando delante aquellos más viejos para consumirlos antes que los nuevos.

Es importante también aprovechar los alimentos con los que se cuenta en el hogar, utilizando el sobrante de las comidas para otra receta o congelarlo para otra ocasión. A esto se añade la importancia de tener nuestro frigorífico y congelador en buen estado para asegurar una mejor conservación de los alimentos, así como etiquetar los productos que se congelan.

Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en 2018 se tiraron 1.339 millones de toneladas de alimentos en los hogares españoles de las cuales el 84,2% ni siquiera se había cocinado. Esto supone que cada persona tiró a la basura una media de 29 kilos en ese año.

La consejera delegada del Consorcio de Servicios y responsable de Servicios del Cabildo de La Palma, Nieves Rosa Arroyo, advierte de que el desperdicio de alimentos es un grave problema en toda la sociedad. “Es importante que tomemos conciencia al respecto y planifiquemos bien nuestras compras y consumo posterior en casa para disminuir este efecto”, añade la consejera.

Estas recomendaciones se enmarcan dentro del proyecto La Palma Orgánica, una iniciativa del Cabildo, que busca promover el aprovechamiento de la materia orgánica doméstica, transformándola en compost y que también incluye la prevención en la generación de residuos orgánicos. La Palma Orgánica promueve, además, el compostaje individual, en las casas, el compostaje comunitario y la aportación en el quinto contenedor en las zonas urbanas.

El Consorcio recuerda a la población que las personas que residan en El Paso, Fuencaliente, Los Llanos de Aridane y Villa y Puerto de Tazacorte deben depositar en los contenedores marrones situados en la vía pública aquellos restos de alimentos de origen animal o vegetal crudos o cocinados, así como cáscaras de huevo, piel de fruta, posos de café, bolsitas de té, espinas de pescado o huesos de carne o pollo, así como manteles o servilletas de papel manchados de comida.

La recogida selectiva de residuos orgánicos casi se ha cuadruplicado en la isla desde que se instalaron los primeros contenedores, recogiendo el año pasado 615,3 toneladas, frente a las 164,1 toneladas que se separaron en 2016.

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